Celebramos el VIII Centenario del Tránsito de Francisco al Padre con el anhelo de que también este acontecimiento toque y transforme nuestra vida.
Contemplar los últimos días de vida de Francisco, nos invita a profundizar en la manera y sentido de su existencia. Mirar “cómo murió” nos deja ver “cómo vivió” y nos abre a su horizonte, fuente y fundamento de vida: ¡¡Jesucristo…!! Dejándose modelar por Él fue adentrándose poco a poco, en el día a día, en su Misterio Pascual.
El Poverello de Asís, ante su muerte cercana, canta y hace cantar a quienes le rodean; hace de ella una celebración.
La muerte corporal no puede arrebatarle la Vida, viene a ser la puerta a una Vida plena y definitiva en Dios. Celebra con gozo contagioso y se prepara para el abrazo, para el banquete, para la fiesta sin fin con Dios y tantos hermanos que le han precedido.