La Iglesia se sobrecoge. Jesús muerto. Silencio en torno.
El Sábado Santo recoge todas nuestras esperas. El Sábado Santo es ese tiempo en el que la semilla permanece oculta en la tierra, pero germinando por dentro. Es ese tiempo que la levadura tarda en fermentar toda la masa.
Es esa aguardar en la noche al Esposo que se retrasa. Es ese tiempo en el que el Padre Dios va en busca de Jesús, la oveja perdida por nosotros. Es tiempo para permanecer como los sarmientos a la vid.
El Sábado Santo el Señor tiene que descender hasta los mismísimos infiernos humanos de la historia, para atraer hacia sí, como un racimo de cerezas que se trenzan, a todos los seres humanos rotos que en la historia han sido y son. El Sábado Santo el corazón atisba el abismo de tu ausencia, Señor, pero acierta a permanecer ahí fiado de tu promesa: “Yo estaré con vosotros siempre”. El Sábado Santo anuncia que la noche puede ser larga, pero que la aurora es imparable.
Celebramos el gozo de la Resurrección de Jesús en la Vigilia Pascual a las 20h.
¡¡Estás invitado…!!