En esta solemnidad de la Santísima Trinidad les invitamos a orar agradecidos por todas las personas consagradas en la Iglesia y contemplar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como fuente del camino de la vida.
Queremos vivir ancladas en la esperanza filial, anunciando gozosas nuestra fe, unidas al clamor del pueblo sufriente.
Jesucristo es nuestra fuerza, la luz que nos hace resplandecer como signo de paz y bien para todos, don inmerecido que se nos ofrece.