No es un final feliz. No se borra de un plumazo todo el escándalo de la Pasión. Lo que ocurre es que asistimos a lo que no nos cabía esperar. Por eso la resurrección no nace de una reflexión, nace de un anuncio:
¡Ha resucitado el Señor!.
La resurrección de Jesús era lo más inesperado. Sucedió porque Dios quiso. Fue obra de su libertad y de su amor. El Padre rescató a su hijo de manos de la muerte y con él a todos sus otros hijos e hijas.
En la resurrección la tumba no tiene la última palabra, ni las cruces humanas, ni la venganza, ni la dominación tampoco. La resurrección es el triunfo callado de un amor tocado ya de eternidad.
El Resucitado tiene que salirnos al paso para despertar nuestra fe dormida,
para abrirnos los ojos,
para derribar nuestras puertas cerradas o nuestro corazón incrédulo.
¡¡Fecunda Pascua en el Señor…!!
Te invitamos a celebrarlo en la Vigilia Pascual a las 20h
y el Domingo de Resurrección a las 13h.