Hace 800 años san Francisco escenificó y celebró intensamente la Navidad en Greccio, en una época dolorosa y difícil de su vida.
   También hoy el Señor Jesús viene a nosotros, humilde y pobre, trayendo vida y sentido, sea cual sea, el momento en el que nos encontremos.
   Asombrados, sobrecogidos, con corazón expectante, nos abrimos a este Dios-Niño que desea renacer en nosotros.

 

Que su Paz germine en nuestra tierra y

su Luz guíe nuestros pasos.

 

¡¡Fecunda Navidad a todos…!!