Cuaresma: tiempo de regalo para volver la mirada al Amor que nos salva y restaura nuestras vidas.
Quiero, Señor, cerrar los ojos para mirar, recordar, contemplar, “gustando” en mi interior aquello que tu gran Amor quiere decir Hoy a mi vida. Ese amor tuyo que despierta mi corazón para estar vitalmente contigo y con todos mis hermanos y hermanas.
Aviva en mí, Señor, la memoria del corazón para gustarte y posibilitar al soplo de tu Espíritu un nuevo encuentro contigo.
Tú puedes hacer que esta cuaresma, lejos de repetir un tiempo, sea para renovar nuestra relación y la relación con los que me rodean. Porque Tú eres capaz de hacer nuevo todo y que algo nuevo comience hoy a nacer.